Historia de la última esperanza

Exploración mar y tierra

La historia se remonta a los años 1500, cuando en 1557 los miembros de la expedición marítima del Capitán español, Juan Ladrillero, intentaron llegar al Estrecho de Magallanes atravesando desde el Océano Pacífico en la nave San Luis, para tomar posesión de él en nombre del Rey de España, el virrey del Perú y el gobernador de Chile.

Si bien creían que la hazaña sería más fácil, ya que en 1520 Hernando de Magallanes cruzó por el estrecho, pero en otra dirección (Atlántico-Pacífico), no les resultó de tal forma, porque los exploradores no contemplaron las dificultades que les traería la geografía del lugar: un territorio característico por sus infinitos fiordos y bahías, los que eventualmente imposibilitaron el fácil cruce por el estrecho de Magallanes, en dirección Pacífico – Atlántico.

Tras muchos intentos frustrados, el Capitán Juan Ladrillero, fue depositando su última esperanza en encontrar una forma de cruzar el estrecho, objetivo que pudo lograr finalmente en 1558. (Cabe destacar que no es Ladrillero quien bautiza el fiordo Última Esperanza, sino que la expedición británica de Skyring y Kirke en 1829, con el nombre en inglés “Last Hope”, en honor a la expedición de Ladrillero.)

Otro personaje importante en la historia de Estancia Bahía Esperanza es el Capitán alemán Hermann Eberhard Schmith, quien el año 1893 fue de los primeros en establecerse en Puerto Consuelo, territorio cercano a Estancia Bahía Esperanza, convirtiéndose así en uno de los primeros colonos en la zona.

Para 1904, la zona ya destacaba por ser una sociedad ganadera, donde se estimaba una ocupación de casi 400.000 hectáreas, habitada por más de 80 colonos y 200 habitantes. En un momento clave de la historia, los habitantes se enfrentaron ante un difícil momento producto del remate de las tierras, hecho que dejó como casi exclusivo dueño de cerca de medio millón de hectáreas (las más aptas para el pastoreo, ubicadas en Última Esperanza y en campos inmediatos limítrofes con Argentina) a la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.

Durante su prolongada vigencia, la Sociedad fue la mayor tenedora de tierras y la más importante productora ganadera de Chile, determinante para el desarrollo económico local. La Sociedad trae consigo también un explosivo aumento de la población.

Fue navegando como se llegó al distrito de Última Esperanza, y fue justamente el barco el medio de movilización que acompañó a los pioneros por varias décadas.

En honor a los primeros pioneros, experimentados navegantes, nace el Monumento Última Esperanza, representado por la proa de un barco de madera. El monumento alude a los exploradores y a la historia de la zona, representando su encuentro con la naturaleza del lugar y sus habitantes.

En este hito, los visitantes de la Estancia sentirán el fuerte viento que recibió a los pioneros y podrán admirar las bahías y fiordos que caracterizan esta zona de la Patagonia chilena, que le dieron el nombre de Última Esperanza.

El Capitán Juan Ladrillero, navegando por estos fiordos fue depositando su última esperanza en encontrar una forma de cruzar el estrecho de Magallanes, objetivo que pudo lograr luego de varios intentos más